Estás intentando entrar en una web y el navegador te suelta un «el servidor DNS no responde». No has tocado nada, ayer funcionaba y ahora parece que medio internet ha dejado de existir. La buena noticia es que casi siempre se arregla en cinco minutos y no necesitas saber programar para hacerlo.
Qué es un servidor DNS
Un servidor DNS es la agenda de contactos de internet. Tú escribes nereidastudio.com, pero los ordenadores no se hablan por nombres, se hablan por direcciones IP del estilo 185.199.108.153. El DNS (Domain Name System) es quien traduce ese nombre que tú recuerdas a la dirección numérica que la máquina entiende. Sin esa traducción, el navegador sabe a quién quieres llamar pero no tiene el número.
Cada vez que abres una página pasa lo mismo, aunque no lo veas. Tu dispositivo le pregunta a un servidor DNS «¿cuál es la IP de esta web?», el servidor responde, y solo entonces empieza la carga. Todo eso ocurre en milésimas de segundo. Cuando ese intermediario falla, no se cae la web: se cae la traducción. Por eso el mensaje de error habla de DNS y no de la página en sí.
La mayoría de la gente usa el servidor DNS que le asigna su operadora sin saberlo. Funciona hasta que un día deja de funcionar, y ahí es cuando aparece el aviso en pantalla y la sensación de que algo se ha roto sin avisar.
De quién es el fallo, tu equipo o la web
Antes de tocar nada, dedica treinta segundos a localizar el problema. Es la parte que casi ningún tutorial explica y la que más tiempo te ahorra.
Hazte una pregunta. ¿Falla una sola web o todas. Si solo una página da error y el resto cargan, el problema casi nunca es tu DNS. Esa web puede estar caída o estar cambiando de servidor. Si fallan todas, el fallo está en tu lado, en tu router o en el servidor DNS que tienes configurado.
Segunda comprobación rápida. Abre la misma web desde el móvil con los datos móviles, sin wifi. Si desde el móvil carga y desde el ordenador no, ya sabes que el problema está en tu equipo o en tu red, no en la web. Si no carga en ningún sitio, el fallo es de la propia página o de su configuración de dominio.
Con esas dos pruebas ya sabes hacia dónde mirar antes de andar cambiando cosas a ciegas.
Cómo solucionar el error paso a paso
Si has confirmado que el problema está en tu lado, prueba esto en orden. La mayoría se resuelve antes del paso tres.
- Reinicia el router. Apágalo, espera treinta segundos y enciéndelo. Suena a chiste, pero arregla una parte enorme de los fallos de DNS porque limpia la memoria del propio router.
- Vacía la caché DNS de tu equipo. Tu ordenador guarda traducciones antiguas y a veces se queda con una que ya no vale. En Windows, abre el símbolo del sistema y escribe:
ipconfig /flushdns
En Mac, abre Terminal y escribe:
sudo dscacheutil -flushcache; sudo killall -HUP mDNSResponder
- Cambia tu servidor DNS por uno público. Los de Google y Cloudflare son gratuitos, rápidos y fiables. Apunta estos:
- Google:
8.8.8.8y8.8.4.4 - Cloudflare:
1.1.1.1y1.0.0.1 - OpenDNS:
208.67.222.222y208.67.220.220
- Comprueba que la web resuelve. Para salir de dudas, pregunta tú mismo por la dirección. En Windows o Mac:
nslookup nereidastudio.com
Si te devuelve una IP, el DNS funciona y el problema era de caché. Si no devuelve nada, sigue con el cambio de servidores.
Dónde se cambian las DNS según el dispositivo
Cambiar el servidor DNS lleva un minuto, pero el sitio donde se toca depende de lo que uses.
- Windows. Configuración, Red e Internet, propiedades de tu conexión, edita la asignación de servidores DNS y mete los manuales.
- Mac. Ajustes del sistema, Red, tu conexión, Detalles, pestaña DNS, y añade las direcciones.
- Móvil. En Android se cambia en los ajustes de la wifi o activando «DNS privado». En iPhone, dentro de la información de la red wifi, en configurar DNS de forma manual.
- Router. Si lo cambias aquí, afecta a todos los dispositivos de la casa o la oficina a la vez. Es lo más cómodo, pero entra solo si te manejas en el panel del router.
Cuándo el problema no es tuyo
Hay dos casos en los que puedes vaciar cachés hasta cansarte y no va a servir de nada, porque el fallo está fuera de tu equipo.
El primero es una web caída. Si una página concreta no responde pero el resto de internet va bien, lo más probable es que su servidor esté apagado, saturado o en mantenimiento. Ahí no hay DNS que valga. Toca esperar o avisar a quien lleve esa web.
El segundo es la propagación de DNS. Cuando alguien cambia su web de hosting o acaba de registrar un dominio, los cambios tardan en repartirse por todos los servidores DNS del mundo. Durante unas horas, unos ven la web nueva y otros siguen viendo la antigua o un error. Es normal, es temporal y suele estar resuelto en menos de veinticuatro horas. Si acabas de mover tu propia web, no estás ante una avería, estás ante el tiempo de propagación. Y si gestionas tu dominio a través de Cloudflare, el cambio de DNS y el proxy se tocan en su panel, como vemos en la configuración de Cloudflare en WordPress.
Preguntas frecuentes
¿Cambiar de DNS hace que internet vaya más rápido? A veces sí, sobre todo si tu operadora tiene servidores lentos o saturados. La mejora es de milésimas en cada consulta, así que no esperes un milagro, pero un DNS público como Cloudflare o Google suele responder mejor que el que viene por defecto.
¿Es seguro usar el DNS de Google o Cloudflare? Sí. Son servicios públicos, estables y muy usados. Cloudflare, además, no guarda registro permanente de lo que consultas. Para la mayoría de hogares y pymes son una opción más rápida y fiable que la de la operadora.
¿Por qué la web me carga en el móvil pero no en el ordenador? Porque cada dispositivo usa su propia caché y, si están en redes distintas, su propio servidor DNS. Que cargue en el móvil con datos confirma que la web está viva y que el fallo está en tu ordenador o en tu wifi.
¿Borrar la caché DNS elimina algo importante? No. Solo borra las traducciones guardadas de nombres a direcciones. Tu equipo las vuelve a pedir la próxima vez que entres en una web. No pierdes contraseñas, archivos ni historial.
¿Cuánto tarda en aplicarse un cambio de servidor DNS? En tu propio equipo, al instante o tras vaciar la caché. Otra cosa distinta es la propagación cuando cambias el dominio de una web, que sí puede tardar horas.
Cuando el DNS deja de ser cosa de un rato
Con reiniciar el router, vaciar la caché y poner un DNS público, sales de la mayoría de estos sustos. Si después de todo eso la web sigue sin cargar y has confirmado que el problema no es de tu equipo, el origen está en la configuración del dominio o del servidor, y ahí ya hablamos de otra liga.
Si esto te pasa a menudo con tu propia web, o si cada cambio de dominio se convierte en un día de incertidumbre, no es mala suerte: es configuración sin nadie que la vigile. Eso es justo parte de lo que cubrimos en el mantenimiento web, para que la infraestructura deje de avisarte solo cuando ya está rota. Y si quieres entender la pieza que casi siempre va de la mano del DNS, el correo profesional con tu dominio, te explicamos por qué los mismos registros que apuntan tu web mandan también tus emails.