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Cuánto cuesta una página web y qué pedir en el presupuesto

Ilustración minimalista en tonos azules pastel: una etiqueta, una calculadora y monedas.

Una web corporativa para una pequeña empresa se mueve, como orientación, entre 800 y 3.000 euros antes de IVA cuando el alcance está acotado. Baja de ahí si el encargo es muy pequeño, se adapta un sistema visual existente y entregas los textos preparados. Sube por encima si hay que trabajar la arquitectura, redactar, migrar una web anterior, incorporar varios idiomas o conectar herramientas externas.

Esa es la respuesta corta. La útil necesita una segunda parte: saber qué estás comprando por ese dinero. Dos propuestas con el mismo número de páginas pueden cubrir trabajos muy distintos, y una diferencia de precio no se entiende hasta que se iguala el alcance.

Los rangos sirven cuando explican qué llevan dentro

No existe una tarifa oficial ni un precio medio que represente a todo el mercado español. Las guías actuales tampoco comparan siempre el mismo producto, y basta poner sus cifras juntas para verlo. Raiola Networks sitúa la web corporativa entre 800 y 3.000 euros, y la landing entre 300 y 800. Abstract Branding organiza los suyos por número de páginas: de 1.000 a 2.000 euros para tres a cinco páginas y de 2.000 a 5.000 para cinco a quince.

Las dos son razonables y no dicen lo mismo, porque no están midiendo lo mismo. Una cuenta por tipo de encargo y la otra por número de páginas, y ninguna de las dos unidades captura el trabajo real. Eso ya es una respuesta útil: si dos guías serias difieren, dos presupuestos también pueden diferir sin que ninguno esté inflado.

No significa que una fuente esté necesariamente equivocada. Significa que «página web» es una unidad de medida bastante mala. Esta tabla acota mejor los casos más habituales para una empresa:

Tipo de encargoQué presuponeRango orientativo sin IVA
Landing profesionalUn objetivo, una página, formulario, adaptación móvil y contenido casi preparado300 a 900 €
Web corporativa acotadaEntre cuatro y ocho páginas, layouts reutilizables, gestor de contenidos y sin integraciones especiales800 a 3.000 €
Web corporativa trabajadaArquitectura, diseño propio, apoyo con los textos, SEO de base, medición y publicación2.500 a 6.000 €
Web con migración, varios idiomas o integracionesInventario previo, más estados, pruebas y coordinación con otros sistemasDesde 4.000 €

Los rangos se solapan porque también lo hacen los proyectos. No son un estudio estadístico, sino una referencia construida al comparar precios publicados en septiembre de 2026 con alcances que reconocemos por el trabajo que hacemos. Las dos primeras filas coinciden en buena medida con lo que publica Raiola, lo cual es una señal razonable: dos fuentes que trabajan en el mismo mercado y llegan a cifras parecidas dan más confianza que una horquilla aislada. Una tienda online queda fuera a propósito, porque catálogo, pagos, envíos e integraciones cambian la unidad de trabajo. Tiene su propia guía sobre cuánto cuesta una tienda online.

El número de páginas explica menos de lo que parece

Una web de ocho páginas puede reutilizar el mismo diseño siete veces. Otra, también de ocho, puede incluir un catálogo, un buscador, una zona privada y un formulario conectado al sistema comercial. Contarlas da el mismo resultado. Producirlas, no.

Estas son las partidas que suelen mover el presupuesto:

  • Definición y arquitectura. Decidir públicos, objetivos, páginas, jerarquía y recorridos antes de diseñar. Si esta parte la resuelve el cliente, hay menos trabajo. Si parte de una oferta compleja o una web anterior desordenada, hay más.
  • Contenido. Escribir, editar o simplemente cargar textos, imágenes y documentos son alcances distintos. «El cliente aporta el contenido» debería indicar en qué estado y quién lo adapta a cada página.
  • Diseño. Ajustar una base existente no equivale a definir dirección visual, componentes, estados y comportamiento móvil. «Diseño personalizado» tampoco aclara por sí solo cuál de las dos cosas se hará.
  • Funciones e integraciones. Reservas, filtros, áreas privadas, varios idiomas, CRM, facturación o automatizaciones añaden lógica y pruebas. El coste no está solo en colocar el botón, sino en comprobar todo lo que ocurre después de pulsarlo.
  • Migración y lanzamiento. Conservar URLs, preparar redirecciones, trasladar contenidos, configurar analítica y verificar formularios exige trabajo que una web nueva sin historial no tiene.

Antes de pedir precio conviene resolver las decisiones principales del proyecto. Hemos preparado una guía separada sobre qué decidir antes de crear una página web para no repetir aquí la elección de plataforma, la arquitectura o la propiedad desde cero.

Un presupuesto legible concreta el resultado

Una cifra cerrada es útil. Una cifra cerrada para un alcance abierto suele durar hasta la primera reunión. El documento debería permitir que otra persona entienda qué se entrega, qué debe aportar tu empresa y qué se pagará aparte.

PartidaLo que conviene dejar por escrito
Páginas y plantillasLista de páginas, tipos de layout y elementos repetidos
ContenidosQuién escribe, revisa, traduce, busca imágenes y carga cada pieza
DiseñoBase adaptada o diseño propio, entregables y rondas de revisión
FuncionalidadFormularios, reservas, buscadores, usuarios e integraciones concretas
Adaptación móvilPantallas y estados que se probarán, no solo la palabra responsive
SEO de salidaArquitectura, metadatos, indexación, sitemap, redirecciones y datos estructurados que entren
MediciónAnalítica, eventos y herramientas que quedarán configurados
PublicaciónHosting de destino, migración, copias, pruebas y responsable del lanzamiento
Propiedad y licenciasTitular de las cuentas, archivos entregados y renovaciones que no sean transferibles
Después de publicarGarantía, formación, soporte, mantenimiento y precio de trabajos posteriores

«SEO incluido» puede describir una arquitectura pensada para ser rastreada o tres campos rellenados antes de publicar. La expresión, por sí sola, no despeja la duda. La guía de SEO de Google sirve para reconocer parte de la base técnica, pero ningún trabajo de salida garantiza posiciones ni sustituye una estrategia continuada.

Con la accesibilidad ocurre algo parecido. Si forma parte del encargo, conviene indicar qué páginas y componentes se revisan y contra qué referencia, por ejemplo las WCAG del W3C. Prometer una web «accesible» sin nivel, pruebas ni alcance deja demasiado espacio a la interpretación.

Un precio bajo es válido si el recorte está a la vista

Reducir presupuesto no obliga a construir mal. Se puede empezar con menos páginas, un solo idioma, contenido aportado por la empresa o una integración aplazada. También se puede adaptar una base visual sólida en lugar de diseñar cada componente desde cero. Son decisiones razonables cuando no comprometen el objetivo.

Lo importante es que el ahorro tenga nombre. Si se quita la redacción, alguien de tu equipo tendrá que escribir. Si se excluye la migración, habrá que decidir qué pasa con las URLs y contenidos anteriores. Si no entra el mantenimiento, necesitarás asumirlo o contratarlo después.

Hay recortes que merecen más cuidado. Que el dominio quede en una cuenta a la que no accedes, depender de licencias cuya renovación no conoces, publicar sin probar formularios o no disponer de una copia recuperable no abarata el mismo producto. Cambia el riesgo y, a veces, también quién conserva el control.

La etiqueta del proveedor tampoco resuelve la comparación. Un profesional independiente puede coordinar a varios especialistas y una agencia puede asignar casi todo a una sola persona. Es más útil preguntar quién hará cada fase, quién responderá después y qué ocurre si esa persona no está disponible.

El presupuesto inicial no cuenta todo el primer año

El presupuesto inicial y el coste de mantener la web deberían aparecer separados. Para calcular el primer año, suma el proyecto, los contenidos o migraciones excluidos, el alojamiento, el dominio, las licencias, el mantenimiento y los impuestos. Para los años siguientes, revisa las renovaciones y el trabajo recurrente.

Una web sencilla puede tener costes directos de infraestructura bastante bajos si la mantienes tú. Cuando una empresa contrata alojamiento gestionado, actualizaciones, copias, seguridad y soporte, la referencia puede pasar a decenas o cientos de euros al mes según el tiempo de respuesta y el trabajo incluido. Son servicios diferentes, aunque los dos aparezcan bajo la palabra «mantenimiento».

Conviene preguntar por el precio de renovación, no solo por la promoción del primer año, y separar las licencias imprescindibles de las opcionales. Si la plataforma propuesta es WordPress, nuestra guía sobre cuándo encaja WordPress en una empresa ayuda a entender qué exige después. El artículo sobre qué incluye un plan de mantenimiento web desarrolla esas diferencias sin convertirlas en una nota al pie de la construcción.

La forma más útil de pedir tres presupuestos

Si cada proveedor recibe una explicación distinta, las tres cifras responderán a preguntas distintas. Envía la misma ficha y permite que cada uno proponga cambios justificados:

Objetivo principal de la web:
Públicos y servicios prioritarios:
Web actual y contenido que debe conservarse:
Páginas o tipos de contenido previstos:
Idiomas:
Quién prepara textos, imágenes y traducciones:
Funciones e integraciones necesarias:
Fecha deseada y motivo de esa fecha:
Qué debe poder editar el equipo:
Medición y SEO que se esperan al publicar:
Soporte o mantenimiento posterior:
Presupuesto disponible o franja prevista:

Compartir una franja no obliga al proveedor a agotarla. Sirve para detectar pronto si el alcance y los recursos disponibles no encajan. Ocultarla puede producir tres propuestas muy trabajadas que nunca tuvieron posibilidad de salir adelante.

Cuando lleguen, pásalas a una tabla común. Añade una columna para lo incluido, otra para lo excluido, otra para los costes del segundo año y una última para las dudas. Solo después compara el total. La palabra «incluido» hace bastante trabajo comercial para tener tan pocas letras.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una página web para una pequeña empresa? Una web corporativa con el alcance acotado suele moverse entre 800 y 3.000 euros antes de IVA, siempre que no incorpore una tienda ni desarrollo específico complejo. El contenido, el diseño propio, la migración, los idiomas y las integraciones la llevan por encima, y una landing sencilla se queda bastante por debajo.

¿Cuánto cuesta al mes tener una página web? El dominio y muchas licencias se renuevan anualmente; el hosting y el mantenimiento pueden cobrarse por mes o por año. Si solo sumas infraestructura, una web sencilla puede costar desde unas decenas hasta varios cientos de euros al año. Con mantenimiento profesional y soporte, es habitual hablar de decenas o cientos de euros mensuales según lo que se cubra.

¿Se puede encargar una web por 500 euros? Sí, si el encargo es pequeño y las condiciones son claras. Puede ser una landing, la adaptación de una plantilla o una web cuyo contenido entregas terminado. No se puede deducir la calidad solo de la cifra. Hay que comprobar qué trabajo y qué responsabilidad quedan fuera.

¿Por qué dos presupuestos web son tan diferentes? Porque pueden contar páginas pero no el mismo trabajo. Cambian la arquitectura, los textos, el tipo de diseño, las revisiones, las funciones, la migración, las pruebas, las licencias y el soporte posterior. La comparación empieza al convertir ambas propuestas en una lista común.

¿Qué debe incluir el presupuesto de una página web? Debe identificar entregables, responsabilidades, exclusiones, calendario, revisiones, condiciones de pago, costes de terceros, propiedad y soporte posterior. También tiene que explicar qué significa terminar el proyecto y cómo se gestionará cualquier ampliación de alcance.

Primero iguala el alcance. Después compara el precio

Una cifra orientativa sirve para saber si el proyecto y los recursos están en el mismo barrio. La decisión llega después, cuando puedes ver qué resuelve cada propuesta, qué exige de tu equipo y cuánto costará sostener el resultado.

Si buscas una web para empresa, en nuestro servicio de diseño web empezamos delimitando páginas, contenido, funciones y responsabilidades. Con ese alcance preparamos un presupuesto cerrado. Si hace falta recortar, preferimos quitar una fase que puedas aplazar antes que esconderla dentro de una frase vaga.