Crear una página web: qué hay que decidir antes de empezar

Ilustración minimalista en tonos azules pastel: bloques, una regla y un lápiz.

Casi todas las guías para crear una página web empiezan igual: elige una plantilla, arrastra estos bloques, sube tu logo y publica. El problema es que arrastrar bloques es la parte fácil, y la que menos decide el resultado. Las decisiones que de verdad importan se toman antes de tocar nada, y son justo las que ningún creador de webs te cuenta, porque a ellos solo les interesa que empieces a montar en su herramienta. Vamos con esas decisiones.

Montar una web es fácil. Que esa web sirva para algo depende de cinco decisiones que tomas antes de elegir la plantilla.

Las cinco decisiones antes de tocar una plantilla

Antes de elegir colores y secciones, contesta estas cinco preguntas. Hacerlo a tiempo te ahorra rehacer la web dentro de un año.

La primera es la arquitectura, qué páginas necesita tu web y cómo se organizan. No es decorar, es decidir qué información va y en qué orden la encuentra tu visitante. Una web de tres páginas bien pensadas funciona mejor que una de quince sin orden. Pregúntate qué necesita saber y hacer quien llega, y construye la estructura alrededor de eso, no al revés.

La segunda es el mensaje, qué dices y por qué deberían elegirte a ti. Es lo más difícil y lo que más se salta la gente, que se lanza al diseño con un «ya pondré los textos luego». Pero una web bonita que no deja claro qué haces, para quién y por qué tú, no convierte. Define tu propuesta en una frase antes de pensar en la imagen de cabecera.

La tercera es el público, a quién le hablas. No es lo mismo una web para empresas que para particulares, ni para un cliente que compara precio que para uno que busca confianza. Saber a quién te diriges cambia el tono, las prioridades y hasta la estructura. Una web que intenta gustar a todos no convence a nadie.

La cuarta es el modelo de mantenimiento, quién va a cuidar la web una vez publicada. Porque una web es software vivo, no un folleto que se imprime y ya. Si no decides esto ahora, lo decidirás a la fuerza el día que algo se rompa. Lo desarrollamos en qué incluye un buen plan de mantenimiento.

La quinta, y la que más disgustos evita, es la propiedad. De quién será el dominio, los archivos y los accesos. Suena obvio que tuyos, pero es de lo que más se descuida y peor sienta después. Lo vemos en detalle más abajo, porque merece su sección.

Constructor, WordPress o a medida: cuál te toca

Resueltas las cinco decisiones, llega la de la herramienta. Y aquí toca honestidad, no la recomendación interesada de quien vende una en concreto.

Un constructor de webs, de los que montan la web por ti con plantillas y arrastrar, tiene sentido si tu web es sencilla, tienes poco presupuesto y vas a llevarla tú. Para un negocio pequeño que necesita una presencia digna sin complicaciones, un constructor puede bastar. No es ninguna vergüenza, es la herramienta adecuada para ese caso. Su límite aparece cuando creces, cuando necesitas algo que la plantilla no permite o cuando el SEO empieza a importar de verdad.

WordPress es el punto medio que sostiene la mayoría de webs profesionales. Da control, flexibilidad y libertad para crecer, a cambio de que alguien lo mantenga. Es la opción cuando la web importa para el negocio, cuando quieres que sea tuya de verdad y cuando piensas hacerla crecer. Lo desarrollamos en WordPress para empresas.

El desarrollo a medida es para cuando la web tiene que hacer algo específico que ninguna plataforma estándar cubre bien, una funcionalidad propia, una integración, una operativa concreta. Es la opción más potente y la más cara, y solo compensa cuando hay una necesidad real que lo justifique.

La regla honesta es esta: no pagues por más de lo que tu caso necesita, pero no te quedes corto en lo que sí va a importar. Un constructor para un proyecto que va a crecer es ahorrar hoy para pagar el doble mañana. Un desarrollo a medida para una web de tarjeta de visita es tirar el dinero. La herramienta correcta sale de tus cinco decisiones, no de la moda.

El coste real del «me la hago yo»

Hacértela tú con un constructor parece la opción barata, y a veces lo es. Pero el coste real del «me la hago yo» tiene partidas que no aparecen en el precio mensual de la herramienta.

La primera es tu tiempo. Aprender la herramienta, pelearte con el diseño, escribir los textos, configurarlo todo. Son muchas horas, y tu tiempo no es gratis, es tiempo que no dedicas a tu negocio. Para algunos compensa, para otros sale carísimo aunque la herramienta cueste poco.

La segunda son los límites del constructor. Empiezas contento y, a los seis meses, quieres algo que la plantilla no deja hacer, o la web va lenta, o el SEO no despega porque la herramienta no te da control. Entonces descubres que estás encerrado en lo que esa plataforma permite, y salir de ahí cuesta.

La tercera es la migración futura. El día que tu web casera se queda corta y quieres una de verdad, muchas veces no se puede aprovechar casi nada de lo hecho, porque el contenido vive atrapado en el constructor. Empiezas de cero, y has pagado dos veces. Por eso conviene, si vas a hacértela tú, hacerlo al menos sobre una base de la que puedas salir.

Ninguna de estas partidas dice que hacértela tú sea mala idea. Dicen que el «gratis» o el «barato» no es tan barato si tu web va a importar. Calcula el coste real, tiempo incluido, antes de decidir, igual que harías con cualquier inversión. Lo cruzamos con cuánto cuesta una página web.

Cómo no quedar atrapado en tu proveedor

Esta es la decisión que más gente descubre tarde y peor. Cuando encargas tu web a alguien, asegúrate de que, cuando termine, la web es tuya de verdad. No es paranoia, es de lo más habitual que sale mal.

Tres cosas tienen que quedar a tu nombre. El dominio, tu dirección en internet, registrado a tu nombre y con tu acceso, no a nombre de quien te hizo la web. El alojamiento, o al menos el control sobre dónde vive la web, para poder moverla si hace falta. Y los archivos y el código, para que otro proveedor pueda continuar el trabajo si un día cambias.

Cuando estas tres cosas están en manos de quien te hizo la web, no tienes una web, tienes una dependencia. Si quieres cambiar de proveedor, te encuentras con que no puedes llevarte tu propio dominio, o que la web no se puede mover, o que nadie más puede tocarla. Es una forma de atarte que algunos usan a propósito y otros por dejadez, y el resultado para ti es el mismo.

La regla es simple y deberías exigirla por escrito antes de empezar: tu web es tuya, con dominio, hosting y archivos a tu nombre, y te los puedes llevar cuando quieras. Un proveedor serio lo da por hecho y no se incomoda al confirmarlo. Si alguien se resiste a ponerlo claro, ya sabes lo que hay. Lo tratamos también en diseño web para empresas, porque la propiedad es parte de hacer las cosas bien.

Checklist de decisiones antes de empezar

Antes de elegir plantilla o pedir presupuesto, deberías tener respuesta a esto. Si alguna está en blanco, ahí es donde pensar más.

  • Objetivo. Qué tiene que conseguir la web, en una frase. Captar clientes, dar información, vender.
  • Arquitectura. Qué páginas necesita y cómo se ordenan.
  • Mensaje. Qué dices y por qué eres la opción, en una frase.
  • Público. A quién le hablas y qué necesita de ti.
  • Herramienta. Constructor, WordPress o a medida, según lo anterior y no al revés.
  • Mantenimiento. Quién va a cuidarla una vez publicada.
  • Propiedad. Dominio, hosting y archivos a tu nombre, confirmado por escrito.
  • Presupuesto. Cuánto inviertes según lo que la web tiene que devolver.

Con estas ocho respuestas, montar la web, sea quien sea quien la monte, será mucho más fácil y el resultado mucho mejor. Sin ellas, da igual lo bonita que quede la plantilla.

Preguntas frecuentes

¿Necesito conocimientos técnicos para crear una página web? Para usar un constructor, muy pocos, están pensados para eso. Para una web profesional sobre WordPress o a medida, sí hace falta quien sepa, aunque tú no tengas que tocar nada técnico. Lo que no es técnico y depende de ti son las decisiones previas: objetivo, mensaje, público. Esas las tomas tú, sepas o no de tecnología.

¿Cuánto cuesta crear una página web? Depende del alcance y de la herramienta. Un constructor cuesta poco al mes pero te cuesta tu tiempo. Una web profesional tiene un rango amplio según páginas, diseño y funcionalidad. La cifra justa sale de cruzar el coste con lo que la web debe conseguir. Lo desarrollamos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta una página web.

¿Cuánto tiempo lleva hacer una web? Una web sencilla puede estar en días o un par de semanas. Una profesional, entre cuatro y ocho semanas, y la parte que más se alarga casi siempre son los contenidos, no el diseño. Si te la haces tú, el tiempo es tuyo y suele ser más del que parece. Cuanto más claras tengas las decisiones previas, más rápido va todo.

¿Necesito un dominio de pago o sirve uno gratis? Necesitas uno propio de pago, del tipo tunegocio.com. Los subdominios gratuitos del estilo tunegocio.constructor.com dan mala imagen y posicionan peor. Un dominio cuesta muy poco al año y es tu dirección en internet, así que es de lo último en lo que conviene ahorrar. Y que esté a tu nombre.

¿Qué errores debo evitar al crear mi web? Los grandes son lanzarte al diseño sin haber decidido objetivo y mensaje, elegir la herramienta por moda y no por tu caso, usar un dominio gratuito, descuidar el mantenimiento desde el inicio y, sobre todo, no asegurarte de que la web es tuya. Casi todos los disgustos vienen de saltarse las decisiones previas.

¿Me hago la web yo o se la encargo a alguien? Depende de cuánto importe la web y de cuánto tiempo tengas. Si es una presencia sencilla y dispones de tiempo, un constructor puede valer. Si la web es importante para el negocio o no quieres dedicarle horas, encargarla compensa. Calcula el coste real, tu tiempo incluido, y decide con esa cuenta, no con el precio de la herramienta.

Por dónde empezar de verdad

No abras todavía ningún constructor. Coge la lista de ocho decisiones, siéntate media hora y contéstalas. Esa media hora vale más que una semana arrastrando bloques, porque es la que decide si tu web va a servir para algo o va a ser otra web bonita que no trae clientes.

Si quieres tomar esas decisiones con alguien que ya las ha tomado muchas veces, y construir una web que sea tuya, crezca contigo y esté pensada para tu negocio, eso es lo que hacemos en diseño web. Empezamos por las preguntas, no por la plantilla.